martes, 15 de septiembre de 2009

Pura Cepa


Para quienes gustan de las propuestas innovadoras, recomiendo un espectáculo que tiene un poco de todo y todo bastante bueno. Hay danza, teatro y música en vivo. Si vieron alguna vez algo del grupo "El Descueve", va por ahí la cosa (¿Se acuerdan de "Hermosura"?).
Los bailarines son muy buenos y algunos también cantan o tocan instrumentos. Yapa para los muchachos: además de talentosas, las chicas son lindas y...cómo decirlo...se llevan muy bien con sus cuerpos.
Hay una especie de hilo conductor narrativo que sirve de excusa para disparar situaciones diversas. Aunque a veces resultan inconexas, siempre hay entre ellas algún elemento que funciona como puente. Todo gira en torno a los vínculos entre hombres y mujeres y lo que se desprende de ellos: lo femenino-lo masculino, el erotismo, la histeria, la seducción, el amor, la ternura, los enfrentamientos, etc.
En general, el vestuario me gustó mucho. El de las chicas, especialmente; en los chicos no hay mucha variación ni una propuesta muy radical. Blanco, negro, rojo. Algún azul. Simple y sentador. Con detalles de diseño que suman, a veces elegantes, a veces divertidos.
Todo el tiempo hay alguien generando música con una especie de consola (no entiendo mucho del asunto...) o suenan temas ya conocidos, pero además hay momentos en los que la música se vuelve protagonista y funciona muy bien. Alguien toca una guitarra y canta; otro se transforma en baterista.
Sucede en el Konex, que de por sí está bueno. El espectáculo es dinámico, entretenido y convocante, y hasta tiene toques de humor. Es visualmente atractivo (hay, además, algunos trucos con luces que valen la pena), y lisa y llanamente, uno lo pasa bien.
La obra es difícil de explicar, y eso ya me parece bastante interesante. Si tienen ganas, inténtenlo. Quizás incluso salen, como me pasó a mí, con ganas locas de bailar como esa gente.

PURA CEPA / Vie y Sab / 21 hs. / Ciudad Cultural Konex, Sarmiento 3131 / Dirección: Ana Frenkel, creación colectiva de Grupo Compo. Entradas desde $35 (fíjense que hay posibilidad de 2x1). Yo caí un rato antes y conseguí sin problemas, pero por las dudas 4864-3200.

martes, 1 de septiembre de 2009

Uff ay ay ay

Uff ay ay ay.
El primer día del mes de septiembre amerita un posteo.

Vamos entrando en la última etapa del año, se acerca la primavera, empieza el mes que (por lo menos para mí)
es uno de los más populares en términos de cumpleaños. El mes más flexible y democrático, el más "gauchito": el que permite a sus usuarios decidir incluso su nombre (¿septiembre o setiembre?).

El clima ya nos dio una muestra gratis de lo que puede suceder de acá en más, y fue un cachetazo duro, o por lo menos, el augurio alarmante de un enero pegajoso.
Fuera de eso, me pone de buen humor que las plantas estén tan verdes, que empiece a haber noches en las que dan ganas salir a cualquier lado (si todavía se deja, no rechacen de plano el plan de ver a Júpiter desde el Planetario), que la gente en general esté más contenta.

Ojo: no me cae re bien estar más cerca del final del año que de su comienzo, ni que los fanáticos se calcen las ojotas el primer día que hace más de 15º. No. Pero la primavera trae ciertos alicientes, cierto vago sentimiento de esperanza, cierto rumor de florecimiento. Y eso, a veces, me hace olvidar las ojotas.

Me tomo el atrevimiento de hacer más recomendaciones:

1. Juntarse con amigos a cocinar/comer y a compartir alguna propuesta televisiva que valga la pena. Invocando todo el espíritu de un Mundial de Fútbol, pero sin fútbol. Intenten con “Tratame bien” (miércoles a las 23hs. aprox., por Canal 13). Funciona. Y si tienen la suerte de que una de sus amigas es además cocinera profesional, ni les digo…

2. Proponerse pasar tiempo al aire libre. Plazas, balcones, jardines (puede ser propio, prestado, o el del Museo de Arte Español Enrique Larreta: Juramento 2291, entre Vuelta de Obligado y Cuba), terrazas, lugares cerca del río (recomiendo fervorosamente el “Parque de los niños” del lado de Capital). Todo vale. De día, y también de noche.

3. Leer cualquiera de los siguientes libros:
“After dark” (Haruki Murakami)
“Putas asesinas” (Roberto Bolaño)
“El espejo que tiembla” (Abelardo Castillo)

Que lo disfruten.
Hasta la próxima.

lunes, 10 de agosto de 2009

Institucionalización (Cap. 1)

Hay algo que yo hago siempre con mi gente y hoy quiero institucionalizarlo. Voy a decirlo en voz alta, una sola vez y para todos.

Hoy me pongo en papel de “recomendadora”. Ojo: todos los que me conocen saben que mis recomendaciones no están basadas sólo en la calidad de las propuestas, en su originalidad, su seriedad o en el talento de la gente que las hace (aunque todo eso es muy importante para mí), sino también en su nivel de pintoresquismo. Así que la diferencia entre decir esto acá y mandar a cada uno de uds. a variadas actividades según lo que a mí me parece que puede interesarles, es que cada uno tiene que hacerse cargo de su personita y decidir cuánto pintoresquismo está dispuesto a soportar.

Sres. Desconocidos: esta institucionalización a los cuatro vientos va también para uds., a quienes de cualquier modo no podría recomendar nada con conocimiento de causa…o de persona, digamos (todo esto suponiendo que este loco loco mundo cibernético hizo que hubiera algún desconocido dando vueltas por acá).

Bueh, a los bifes.

1. Existe algo que se llama “Confesionario”. Muchos me habrán escuchado hablar al respecto más de una vez. La propuesta es la siguiente: algunos invitados (escritores, músicos, fotógrafos, actores, periodistas, etc.) se juntan, coordinados por la conductora del ciclo, a contar algo verdadero, en primera persona y en tono confesional. Claro que esta consigna toma formas muy variadas y las “confesiones” no son sólo textos, sino también fotos, videos, llanas entrevistas, etc. Todo esto sucede en un contexto más bien teatral, inmerso a su vez en un espacio que funcionó como biblioteca (…y que está muy bueno). Hay una especie de escenario, micrófonos, luces, público y protagonistas, aunque estas últimas categorías tienen en cada emisión límites muy fluctuantes.
Lo que más me gusta de la propuesta es que siempre sucede algo diferente. Porque el resultado final responde a la combinación que se da por la onda entre los invitados, la presencia o ausencia de música, la participación o mutismo del público, los imprevistos técnicos y de cualquier otro tipo, etc. Y así como hay jornadas memorables, hay otras que funcionan menos. Pero la gracia es aventurarse de cualquier modo, porque siempre hay algo que vale la pena presenciar. Conocí mucha gente copada gracias al “Confesionario”.
A esto todavía pueden ir si les dan ganas. Está anunciado para todos los martes de agosto (probablemente con vistas a prolongarse). Pueden buscarlo para ver quiénes están de invitados cada vez.

CONFESIONARIO / Martes de agosto / 21 hs. / Biblioteca del Centro Cultural Rojas, Corrientes 2038 / Coordina: Cecilia Szperling / Entrada libre y gratuita (capacidad limitada).

2. La semana pasada fui a una charla con Beatriz Sarlo. La temática era “Mitos urbanos”. Fue en el contexto de un ciclo de entrevistas a escritores que se llama “La ficción y sus hacedores”, en la Casa de la Cultura del Fondo Nacional de las Artes. El ciclo tiene una emisión más esta semana, pero yo fui a ese porque me interesaba Sarlo en particular.
Sé que esto no es en realidad una recomendación porque el evento ya pasó, pero quiero decir que me re gustó. Básicamente usaron de excusa el último libro de Sarlo (“La ciudad vista”) para hablar de Buenos Aires, de otras ciudades y de muchísimas otras cosas.
Sarlo ya me caía bien y algo había leído, pero en vivo cae mejor. Fue una charla muy dinámica y amena. Ella es piola y accesible, y a pesar de confesar sus 60 y pico, es increíble la visión joven y actual que tiene de las cosas. Me fui chocha, y con muchas ganas de adentrarme en el libro.
Aprovecho esta recomendación mentirosa y a posteriori para decirles que estén atentos a lo que sucede en este lugar. Hay actividades muy diversas y no son muy promocionadas. Además el edificio está bueno (creo que es donde funcionaba la revista “Sur”) y está ubicado en un lugar lindo. Y uno puede salir de ahí una noche de miércoles cualquiera sintiéndose francamente enriquecido. Vale la pena.

LA FICCIÓN Y SUS HACEDORES / Miércoles 19 de agosto / 19.30 hs. (creo) / Casa de la Cultura del Fondo Nacional de las Artes, Rufino de Elizalde 2831 / Coordina: Silvia Hopenhayn / Entrada libre y gratuita (capacidad limitada).

martes, 28 de julio de 2009

Catarsis electrodoméstica

Qué tema las licuadoras interiores. Esa sensación de que algo se mueve adentro, algo que es indispensable acallar. Y estamos ansiosos por hacer mil cosas y al mismo tiempo no podemos empezar ni una. Y con esa impotencia no acallamos nada, y sólo podemos licuar furiosamente, cada vez más. Entonces la sensación se vuelve física, y la perturbación se hace temblor.

Estas son semanas de licuadoras: deben estar de oferta, no sé… Porque me cruzo con mucha gente que no para de batir, que no para de mezclar, que no para, que no puede parar.

Y se ve que hace falta hacer catarsis electodoméstica, porque empiezo a notar que las licuadoras se cruzan con otras licuadoras. Pareciera que se atraen, que se intuyen, que se huelen, que se llaman. Y en medio de sus movimientos de torbellino -de sus movimientos ruidosos, circulares, testarudos, metálicos, inagotables- todas intentan seguir viviendo.

Catarsis electrodoméstica.

Creo que una de las cosas que más disfruto de la vida es tener una buena charla. Muchas nacen de licuadoras, algunas las generan, otras las calman. Hoy me desperté con ganas de agradecerle a la gente por las buenas charlas, por las charlas productivas, las reveladoras, las divertidas, por aquellas en las que sentí que al otro le estaba pasando lo mismo que a mí y esa coincidencia nos hermanaba, por aquellas en las que hice complicidad de género, por las que lograron una progresión dramática que desembocó en confesiones, por las que lloré de risa, por las que incluyeron retos, por las que mostraron verdades, por las que quitaron miedos.

Cuántas veces me despedí de alguien deseando que todo eso que habíamos construido se sostuviera en el tiempo. Deseando ser tan alegre, valiente, creativa y resuelta cuando tuviera que poner en práctica lo concluido.
Muchas veces abandoné charlas (o ellas me abandonaron a mí, no sé…) con la sensación de que algo había cambiado adentro mío, con la sensación de que de ahí en más algo mutaba. Y la vida siguió, y muchas veces siguió igual, pero esa sensación del primer momento no era enteramente falsa. En cada intercambio con otro algo se corre, algo se ve, algo se aprende, algo se deja. Y por más mínimo que sea el cambio, nos alejamos de la atmósfera de la conversación siendo un poco nosotros, y también un poco el otro.

Gracias a todos los que estuvieron involucrados en alguno de esos trueques. Gracias. Cada uno hágase cargo de lo que le corresponda, y de lo que me dejó.
Ojalá alguien, alguna vez, haya sentido en una charla conmigo alguna de estas cosas. Ojalá alguno haya compensado con mi aporte lo que me llevé
yo cuando nos despedimos.

miércoles, 15 de julio de 2009

Afán de viaje

Yo me canso de mí. Muchas veces me canso. Me canso de estar conmigo, me canso de lo que pienso, de no parar de pensar, me canso de mis miedos, de mis anécdotas, de mis hábitos, de mi voz. A veces quiero tomarme vacaciones de mí. Irme de mí, ser otra.
De todo esto hablaba con mi amiga S hace un tiempo, porque ella también quiere vacaciones. Y entre las dos sospechamos que son varios (sino todos) los que alguna vez quisieron irse de sí mismos.
Por supuesto que no llegamos a ninguna conclusión con S, y seguimos sin poder irnos de excursión a ningún lado. Pero algunos días después, ella leía a Oliverio Girondo y se cruzó con el momento en el que a Oliverio le pasó lo mismo que a nosotras. Me contó que lo leyó, me lo leyó y me lo mandó, para que no quedaran dudas de que el tipo entendía algunas cosas y, sobre todo, de la habitual simpatía con la que las decía en voz alta.
Vale la pena que lo copie. Así todos los sospechados de afán de viaje, pueden sentirse acompañados.

Cansancio

Cansado
¡Sí!
Cansado
de usar un solo brazo,
dos labios,
veinte dedos,
no sé cuántas palabras,
no sé cuántos recuerdos,
grisáceos,
fragmentarios.

Cansado,
muy cansado
de este frío esqueleto,
tan púdico,
tan casto,
que cuando se desnude
no sabré si es el mismo
que usé mientras vivía.

Cansado.
¡Sí!

Cansado
por carecer de antenas,
de un ojo en cada omóplato
y de una cola auténtica,
alegre,
desatada,
y no este rabo hipócrita,
degenerado,
enano.

Cansado,
sobre todo,
de estar siempre conmigo,
de hallarme cada día,
cuando termina el sueño,
allí, donde me encuentre,
con las mismas narices
y con las mismas piernas;
como si no deseara
esperar la rompiente con un cutis de playa,
ofrecer, al rocío, dos senos de magnolia,
acariciar la tierra con un vientre de oruga,
y vivir, unos meses, adentro de una piedra.

(Oliverio Girondo)

Repito: no llegamos a una conclusión, pero sí hay alguna propuesta. Y en esta etapa de propuestas tengo que ser justa y mencionar a una nueva colaboradora, otra querida amiga mía a la que llamaremos D. D me dijo (hablábamos de otras cosas, pero yo venía pensando en Oliverio y lo relacioné…): “A veces hay que hacer todo lo contrario a lo que uno haría. Ser lo menos uno que uno pueda ser. Y de esa forma, dejarse sorprender por uno mismo.”
No lo dijimos así tan derechito y tan claro, pero ahora pienso que D estaría de acuerdo en afirmar que quizás ésta es una de las formas posibles de excursión. Una manera amable, barata y casi lúdica de armar las valijas e irse por un rato.

(Agradecimientos)
A S por el aporte literario.
A D por su aporte personal.
A X, porque ella también estuvo de acuerdo, tiene el afán de viaje a flor de piel, y porque siempre aporta mucho.

lunes, 13 de julio de 2009

Celestín o xilofón

En algunas oportunidades (aún hoy a veces lo hago) trabajé con la Licenciada S.S., psicoanalista. En general, nuestra tarea consiste en preparar programas para cursos, presentaciones o escritos. Ella elabora el contenido y yo la ayudo a redactarlo. En este caso, estábamos reformulando un texto preexistente. Yo estaba sentada frente a la computadora. La Lic. S.S. leía el texto de manera intermitente, sentada cerca mío. Yo no la veía, sólo sentía su voz llegando desde atrás.
Hacía un rato yo había decidido poner música, así que la Lic. S.S. se mezclaba por momentos con Lisandro Aristimuño. Con los dedos sobre el teclado, esperaba directivas para empezar a escribir. Entonces, mientras la Lic. ordenaba sus ideas en voz alta, yo las fui mezclando un poco con las ideas de Lisandro. El texto que pego a continuación es el resultado de esa conjunción loca. Creo que la Lic. S.S. nunca supo que este texto existió, pero también creo que si lo viera, probablemente le gustaría. Acá va:
Que momento de mierda… Por eso cuando te dije que me encontré con posmuertos vivos fue exactamente hace un mes. Estaba…nada, boludeando. Yo te voy a leer una cosa: “de nubes hermosas, te vi salir desnuda sobre el mar”. El término está totalmente ausente, los griegos no decían “yo”. Flota en el lugar…

Café. Son casi las tres.

A partir de cierta época, la areté (realización total del individuo). La noción unitaria del bien como perfección. Inautenticidad, máximas sin importancia en la magia de tu luz. Fui cosas que no soy: viraje concreto. Hasta entonces la revolución copernicana flota en el lugar, humo sobre el mar.

Unilineal preestablecido con etapas que se presentan cada una a su turno, es pura y simplemente el abandono. El domingo pasado. (Silencio). Esta tentativa la hemos oído de labios del único: “Pena me dio no verte”, no tienen ningún valor.

“Vos, vos y las hojas caen”. Simplemente quiero introducir lo que Sócrates pone de relieve. Conforma la virtud esencial: dos copas de cristal. Por lo cual los ciudadanos se encuentran ligados en un cuerpo. Viejos amantes que no son demagogos, en función de una ortodoxia sembrada por abuelas. Lo verdadero que hay en ella no es aprehensible por un saber ligado. “Quiero besarte dormida y despertarme en tu boca”, aún es cuestión de entender qué espera él de ello.
Entre los días vas, vos, lejos del miedo, encantadora. Sos viento de los mares, deconstructor de barcos, mojando melodías…Y despertarme en tu boca con una cierta coherencia del discurso. Vos.

Trataré de enseñarles acerca del yo. Abracen lo poco de luz que queda. El esclavo, verán que lo sabe todo: bastará despertarlo. Pensaba vestirme de azul al verlo. Este error existe en todo saber: una vez constituido, lo olvida. Vaya y pase. Pisando y mojando la tierra, bailando hasta que amanezca. Decime de dónde se viene la noche, a nivel de la ortodoxia. Cuanto más sabemos, mayores son los riesgos. (Charango). Es preciso que sepa…
S. lee, y no se da cuenta de Lisandro ni de mí.
-“S., me lavo las manos y seguimos con el texto”. Celestín o xilofón: no son demagogos.


domingo, 12 de julio de 2009

Tununa

Algún día, 2008
Tununa Mercado es escritora. La conocí el otro día en un programa de televisión en el que hacen dialogar a un autor con alguno de sus lectores. Ella me cayó bien, pero su nombre me cae aún mejor.

Tununa.

Tununa hablaba y te daban ganas de escucharla. Me generó lo que algunas personas me generan, una especie de hipnosis discursiva. Hablan y me gusta. Hablan y quiero escucharlas. Hablan y no puedo hacer otra cosa que escuchar. Y me parece que no es tan importante lo que digan, o sí, pero es tan importante como la manera en que lo dicen. Me gusta la gente que habla musical. Me seda. Me da envidia. Los quiero abrazar.

Una Tununa no puede no hablar musical. Siendo Tununa, no puede. Calculo que también debe estar bueno leerla… Con ese nombre tenía que convertirse en alguien de fácil acceso, democrático, generoso. Ese nombre tenía que ser ofrecido, tenía que repartirse. El anonimato hubiera sido un acto de extremo egoísmo. Tununa lo sabía, por eso se convirtió en escritora.

Ahora su nombre está impreso en numerosas portadas de libros. Y si dice “Tununa”, seguramente también hay pájaros.

(Paréntesis musical)
“Hoy te llamo porque extraño tu canción y en tu voz se calma el viento…”
(Lisandro Aristimuño – “Plug del sur”)