miércoles, 21 de abril de 2010

El pasado es un animal grotesco

Bueno, bueno. Vuelvo (más vieja… ¿y más sabia?) para hacer una nueva recomendación.
Yo quería ir porque le tenía mucha fe a los actores, toda gente joven y talentosa que había visto en otros lados. Debo reconocer que del director no sabía nada, pero confié: lo avalaba la elección del elenco.
Sólo me faltaba un cómplice, una amiga bien dispuesta que se bancara el riesgo. Por supuesto, S dijo “sí”. Nos propusimos no posponerlo hasta la cancelación, como tantas otras iniciativas. A pesar de lo largo que habían sido nuestros respectivos jueves, nos dimos ánimo mutuo pisando la hora de comienzo y allá fuimos. Más tarde festejaríamos nuestra decisión.

La obra se llama "El pasado es un animal grotesco". Sé que genera sospechas y una especie de fiaca anticipada, pero juro que la obra cae mucho mejor que el título.

Este es el textito con el que la venden, el que a mí me compró: “Una multitud de historias se reúnen para contar las vidas de cuatro personas en un tiempo preciso (1999-2009) a una edad determinada (entre los 25 y los 35), cuando dejamos de ser aquello que creíamos para convertirnos en lo que verdaderamente somos.”

Contundente. Me dio un poco de miedo, pero sobre todo me dio curiosidad. Y justo estaba el temita éste del inminente cumpleaños...

No quiero crear expectativas desmedidas para evitar desilusiones. En lo concreto, yo opino: excelentes actores, lo mejor de la obra, se la cargan al hombro digna y efectivamente. Actúan mil situaciones y personajes, te olvidás de que son siempre los mismos y casi con la misma ropa y, sobre todo, pasan y te hacen pasar de un estado a otro en pocos minutos y con total intensidad. Generada en un periquete, yo alcancé la fase “nudo en la garganta” más de una vez.
Si es del interés del espectador, el tema está bueno y el tratamiento también. La puesta general es dinámica y múltiple, pero no pretensiosa ni grandilocuente. Por la cantidad de situaciones, los objetos van y vienen, repitiéndose, reemplazándose o descartándose. Hay aportes importantes de los efectos de movimiento y de luz, y un plus feliz dado por imágenes fotográficas y de tv. Algunos detalles arbitrarios parecen caer en el texto directamente desde la cabeza del director, y resultan honestos y simpáticos.
Pero no todo es un lecho de rosas. Resulta un poco larga, tiene algunas salidas tiradas de los pelos, a veces llega al punto del divague (o incluso del delirio). Es del tipo de obra que tiene una última escena intercambiable, un final poco certero. Y peca de tocar algunos temas de los que ya escuchamos y vimos bastante.

De cualquier modo, creo que vale la pena. Como dije, S y yo festejamos nuestra decisión.

La data.
Texto y Dirección: Mariano Pensotti
Con: Julieta Vallina, Juan Minujín, Javier Lorenzo y Pilar Gamboa.
Funciones: de jueves a domingos a las 21hs.-
Platea: $45.- Jueves, día popular: $25.-
Este espectáculo se recomienda sólo para espectadores mayores de 14 años.

Teatro Sarmiento
Avda. Sarmiento 2715

(Jardín Zoológico)

Después me cuentan.
Bon Anniversaire!

viernes, 12 de marzo de 2010

Huevada

Como dijo quien hizo la introducción al asunto (mi amiga X), "hay cosas que uno no hizo en la vida, y está bien hacerlas, hay que hacerlas, aunque sea más tarde..." No me resistí en absoluto, X puede dar fe. A esta altura de las cosas yo también había entendido lo que me estaba diciendo.

Para ese entonces ya estábamos metidas en un baño de la facu, con un bolso que rebalzaba de ropa apta y con gente esperando afuera, muy al tanto de todo. Y X tenía un entusiasmo y una convicción tan vehementes que no podía defraudarla…

Las instancias de cierre de carrera habían tenido siempre cierto sabor amargo, por las instancias en sí mismas o por cuestiones coyunturales. Y aunque en cada oportunidad lo fui pasando progresivamente mejor, los pasos para desprenderme por completo de la facu parecían nunca terminar. Incluso del evento honorífico ya había sido advertida, y yo seguía por la vida con la certeza de que me quedaba un escalón más.
Y si bien es cierto que resta una legalización (porque la Sra. Fadu no llegó a hacerla a tiempo para el acto de ayer, obvio), ahora ya están todos los escalones.

Pero eso sólo no hubiera sido suficiente, me conozco, hacía falta algo más. Yo no me di cuenta claramente, ni pude imaginar algo específico, pero por suerte tengo amigos muy intuitivos y muy inteligentes que supieron mejor que yo lo que estaba necesitando. Ellos hicieron las maniobras que hacía falta hacer para involucrar a todos y juntar los elementos necesarios. ¡Felicitaciones por la logística, muchachos! Realmente me divertí.

Cada vez que pasa algo así pienso que algún talento tendré para esto. No me refiero a los diplomas, sino a cierta habilidad para rodearme de gente valiosa. Porque, señores, ayer había mucho material humano, todo junto y revuelto.

Gracias a los que participaron de la "huevada" y del festejo. A los que disfrutaron de enchastrarme. A los que se bancaron ensuciarse. A los que no se lo bancaron (pero se dejaron la remera). A los que organizaron de prepo un festejo casero. A los que cargaron las armas y a los que las trajeron. A los que me transportaron y grabaron todo. A los que conocí post carrera, pero llegaron a tiempo. Y a los malos perdedores de "Carioca" que, de cualquier modo,
son amigos buenos.

¡Los quiero mucho!

jueves, 4 de marzo de 2010

Pantalla grande

Voy a hacer algo que hice poco en este blog, a pesar de que quizás era esperable que lo hiciera. Voy a hablar de cine. Me da fiaca ser minuciosa en mis comentarios, así que sólo mencionaré algunas películas muy (MUY) diversas que la vida, mi propia voluntad o voluntades ajenas me llevaron a ver últimamente. Las calificaré de manera breve, arbitraria y poco ortodoxa. Antes de adentrarme sólo diré que lo más atractivo de todo fue, justamente, la variedad de las propuestas.

1. “La Tigra, Chaco”
Hecha por gente de mi carrera, me alegró que estuviera hecha por gente de mi carrera. Correcta de imagen y bien de sonido. Una peli simple, clara y chiquita, de acertada duración y buenísimas actuaciones. La chica es un gran talento; la señora que hace de tía del protagonista, un amor. Genera clima. Yo me enternecí. La recomiendo.

2. “Sherlock Holmes”
Robert Downey Jr. me gusta históricamente, no puedo ser objetiva. Jude Law no me emociona en particular, pero es innegable que es un tipo fachero. El gancho son ellos dos como tipos, y para mí, el vínculo gracioso entre sus personajes. La peli no me entusiasmó mucho. Recuerdo que me resultó simpática la música y vertiginoso el ritmo del montaje y del relato en general.

3. “Enseñanza de vida”
Siento que pensamos poco cuando decidimos lo que íbamos a ver. Si es para alguien, es sólo para mujeres. Quizás una señora poco piola de más de 60 lo puede pasar bien. Aunque la morajela final pretende ser “femenino-liberal”, el espíritu general es “Utilísima”. Visualmente linda por momentos, pero bastante inverosímil.

4. “Carne sobre carne”
Aunque lo venden como el documental que cuenta con las escenas censuradas de las películas de “La Coca” Sarli, ese no fue para mí su mayor atractivo: ella es el mayor atractivo. “La Coca” es muy querible, y todo lo demás muy bizarro. Alto nivel de pintoresquismo. Uno lo pasa bien. Para quien está interesado en la temática o el personaje, vale la pena.

5. “El hombre lobo”
Pochoclo, y a mucha honra. Si van esperando eso y encima van en grupo, es disfrutable. Hay un poco de amor (forzado por lo repentino, presuroso y prematuro) y un poco de miedito. Van a ver a un Benicio del Toro bastante baqueteado y a un Anthony Hopkins que nunca deja de ser Hannibal Lecter. Muy divertida la pelea entre ellos en sus versiones hombres-lobos.

6. “Los hombres que no aman a las mujeres”
Reconozco que fui con un poco de prejuicio por el halo de best-seller que rodea la película, pero después lo pasé muy bien. Me atrapó y me entretuvo. Está muy bien hecha, con buenas locaciones y visualmente interesante. Actuaciones acertadas en general, y muy buena la protagonista. Si no hubiera sido porque le sobra (por lo menos) media hora y ya era tarde, salía del cine chocha. La recomiendo.

Bueno, quizás esto le sirve a alguien a la hora de elegir qué ver...
Por lo pronto, dejo saludos a quienes me acompañaron en cada una de las veladas cinematográficas. Y aprovecho para invitarlos (ya que ocurre poco en este blog, ejem) a dar sus opiniones sobre mis comentarios o sus propios pareceres sobre las películas. ¡No tengan vergüencita!

Finalmente dedico esta entrada a mi amiga “francesa”, quien reclamó que retomara el blog. Fue emocionante saber que alguien lo estaba extrañando…

viernes, 15 de enero de 2010

Oui!

38 días. Pasó más de un mes. Se fue diciembre, pasaron las fiestas, llegó enero, empezó el 2010. Todos hechos que ameritaban un rincón en este blog. Se ve que lo ameritaban tanto, tanto mérito tenían, tanto mérito cargaban, que me aplastaron y no me dejaron escribir. Me aplastaron para bien y me aplastaron para mal; a veces me impidieron moverme, a veces me dejé inmovilizar.
Sufro de “Síndrome de Prolijidad”. No me banco seguir adelante sin hacer un mínimo racconto (arbitrario y personal) de lo sucedido, menos aún habiendo tanto mérito dando vueltas. Se trata de un enlatado comprimido que no espero que todos entiendan, cada uno entenderá lo propio:
Banfield Campeón
El Sol bailó
Cerati
Abrazo recitalero
Gritos por teléfono
Cellos que giran
Noche (más o menos) Buena
Navidad
Un sábado en La Plata
Treinta y uno con amigos
Alter-egos de vestidos
Brindis con tequila
Findefideos chinos
Carioca
Agenda nueva
Mariposa Tecknicolor
Oui Oui!
Euforia vacacional telefónica
Fito pedagogo
El pelo de Godard
Uff. Listo la lista. Prosigo.
Me alegra que empiece un nuevo año, y quiero brindar. Brindo por los zapatos rojos, por los cortes drásticos de pelo, por las vacaciones en la playa y por los planes nuevos. Brindo por los mails que dicen cosas lindas y por el espíritu infantil, lúdico y festivo. Brindo por el repelente y por el aire acondicionado, por “La Novicia Rebelde” y por los anfiteatros.
Brindo por la claridad y por la perdurabilidad de lo bueno (ejem).
Brinden y sigan brindando.
Y ya que brindan, recomiendo lo que algunos catalogamos como el trago de este verano: cerveza con “Cepita” de manzana. También amerita un rincón en este blog. ¡Salud!

lunes, 7 de diciembre de 2009

Gataflorismo 2

Colaboré nuevamente en la revista "Gata Flora", en el número 12 (diciembre-enero-febrero). La nota es sobre la fotógrafa Nan Goldin y, víctima del fanatismo anglosajón de la editora, se titula "Snapshots". Confirmadísimo que ya está en la calle. Quien quiera chusmear, pídala en su kiosco amigo. Cópense: ¡es mucho más lindo leerla impresa!

viernes, 27 de noviembre de 2009

Capricho

Hoy, una huevadita. Sólo porque me encantan ciertas coincidencias. Me divierte cuando algo prácticamente no existía en tu vida, en tu horizonte inmediato, y de repente empieza a aparecer por todos lados. Como saliéndose de una periferia en la que esperó dormido, latente, para finalmente dar el salto al centro de la escena.

Ejemplifico para que se entienda:

Alguien menciona algo un día, algo desconocido o relativamente nuevo para mí. Y a partir de esa primera mención me empiezo a cruzar con gente o situaciones que también lo hacen aparecer. Se da entonces una coincidencia insistente, aparentemente caprichosa. Pero no puedo pensar en simples casualidades, o no quiero: pienso en advertencias, en señalamientos, en guiños secretos.

Ejemplifico más concretamente:

1. Estoy leyendo “Al sur de la frontera, al oeste del sol” de Haruki Murakami. A partir de cierto punto de la historia, la novela se desarrolla en Tokio. Después de un encuentro importante, los protagonistas se despiden en la Avenida Aoyama. Ella se baja del auto; él piensa que no va a volver a verla…y es terrible. La Avenida Aoyama, que hasta ese momento no significaba nada para mí, se convierte en un lugar que (casi) siento conocer.

2. Pocos días después (quizás uno o dos), recibo el mail de un proyecto al que estoy suscripta. Se llama “FOCO”. Se trata de una selección de cositas que se ofrecen semanalmente en una página web. Gag, jpgs, video, radio, website, textual: esas son las categorías (presentadas en una cuadrícula de fotitos alusivas) a las que se accede con un click. Y en esta oportunidad, el website es de un local de libros de fotos en Nueva York. Una librería un poco cool, un poco selecta, un poco pintoresca y muy tentadora. El dueño cuenta, que después de abandonar su trabajo de mucho tiempo como editor y agente fotográfico, se tomó unos meses sabáticos e hizo un viaje a Japón. Allí, en el barrio de Aoyama, se cruzó con la librería que inspiró el proyecto neoyorquino que ahora ocupa su vida. Aoyama por dos. Así fue que me enteré de que Aoyama aparentemente no es sólo una avenida, sino también un barrio.
Les dejo el link de “FOCO”: http://www.f-o-c-o.com/


3. Otros pocos días después fui al cine a ver “Las flores del cerezo”. De paso, la recomiendo. Es una película un poco triste, bastante querible y mucho más entretenida de lo que había imaginado. Los personajes principales son alemanes y viven en Alemania, pero hay un mambo con la danza Butoh y el Monte Fuji, y el protagonista termina viajando a Japón. Lo cierto es que no estoy segura de que se trate de Tokio, pero en el fondo no importa. Todas las imágenes de la ciudad me hacían pensar en Aoyama. Sin saberlo yo, quizás los personajes caminaron por la avenida. Quizás incluso la vi.

No fui a Japón, y claramente no puedo hacerme una idea real de cómo es. Mi imagen mental es muy personal, y tan caprichosa como la cadena de sucesos que la generaron. Pero algo hubo esta semana, y un guiño secreto hizo que de repente Tokio, Aoyama y el Monte Fuji pasaran de una silenciosa timidez al centro de la escena de mi horizonte inmediato.

Acá sólo les cuento mi recorrido. Ustedes sabrán qué hacer con él.
Sayonara.

martes, 10 de noviembre de 2009

Recreo

Alguien me dijo que era una propuesta muy años 70. No lo había pensado así, pero la calificación me divirtió. Quizás yo tendría que haber nacido en otra época... Damas y caballeros, en esta oportunidad les presento un paseo “setentoso”: un domingo en el Tigre.

No incluye casa en una isla, ni yate. Ni siquiera club de remo. La idea es simplemente ir al Tigre a hacer lo que cualquier hijo de vecino hace en el Tigre. Árboles, sol, río y lancha colectiva. Y en este caso, una yapa: la visita al “Museo de Arte Tigre”.
No puedo dar directivas espaciales muy específicas, pero las lanchas salen de un solo lugar y el museo es el único edificio antiguo, imponente y reciclado que van a encontrar por ahí. Todo queda a orillas del río, claro, y del lado que la guía de la lancha llamó “continental”. Avancen por donde los conduzcan los caminitos de la costa y no pueden perderse.

Recomiendo fuertemente la lancha colectiva antes que el catamarán. Es de madera, uno va cerca del agua, vive el vaivén de las olas, ve las orillas desde el nivel del río, se acomoda en un asiento junto a las ventanas siempre abiertas y recibe todo el vientito y el sol. No saben lo bueno que es respirar Tigre por un rato…
Se disfruta de un paseo de una hora por $19. Probablemente les toque una chica que oficia de guía de turismo. Probablemente la chica tenga voz de pito y quizás hasta se llame Sonia. Si quieren la escuchan. Y sino, bien pueden dejar de hacerlo. Casi todos la abandonan, al punto que Sonia rara vez recibe al final un saludo o un aplauso. Yo dejé de escucharla en varias oportunidades, pero igual me dio cosa que nadie retribuyera sus esfuerzos de megáfono.
Del paseo en lancha uno llega sedado y feliz, en un estado realmente agradable que incluso se prolonga un tiempo en tierra firme.

Después se puede optar por caminar, echarse en algún rincón ameno, hacer un pic-nic o comer algo en los muchos barcitos y parrillas. Pero hagan lo que hagan, no dejen de pasar por el ya mencionado museo. Es un edificio que fue un casino o un hotel, o las dos cosas. Hace no mucho lo “recauchutaron” y quedó realmente bien. Ahora funciona como museo de arte, con una muestra estable y otra itinerante. Más allá de los cuadros en sí, vale la pena recorrer esos salones, escaleras, pasillos y ascensores, y visitar la increíble terraza que da al río. Todo está muy bien cuidado, organizado y prolijo. Hermosos los pisos, las molduras y las arañas. Ni hablar de los enormes ventanales, especialmente atractivos en días de sol.
Creo que es casi inevitable irse de ahí con la sensación de haber vivido un rato en otra época, o tentado de fiestas de gala y bailes de máscaras, siempre con orquesta en vivo.
De noche prenden los farolitos y también es re lindo, pero ojo: el museo cierra (estoy casi segura) a las 19 Hs.
Antes de partir, pueden darle una mirada al libro de visitas en la planta baja. La gente siempre tiene cosas sorprendentes para decir, a veces también cosas indignantes. Sugiero dejar un mensaje para la posteridad (o para el cosmos, o para todos, o para nadie…) que exceda los meros comentarios sobre el lugar.
Todo esto por sólo $5.

(Paréntesis museológico)
Agradezco a mi compañero de paseo por insistir en que entráramos. A pesar de haber propuesto llegar hasta ahí, reconozco que yo dudé una vez en la puerta. La visita al museo es mérito suyo. Por suerte en ese momento él pensó más claramente que yo.
Dejo el link de una página medio chota, pero donde pueden ver algo:
http://www.tigretienetodo.com.ar/sm%20aviso%20MAT%20museo%20arte%20tigre%20DIA.htm

¡Vayan! Después me cuentan…


PD: Dedicado al ojo de píxel. ¡Beso y gracias!